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Análisis: Max Payne 3
JORGE CANDELA 30 MAYO 2012

Y Max Payne 3 llegó, parecía que nunca vería la luz con tantos retrasos. Pero la espera ha valido la pena, ¡vaya si valió la “Peyna”! (no hace falta que se rían de mis chascarrillos).

A comienzos de la década pasada, irrumpía en el mundo “videojueguil” un nuevo personaje que parecía que sería otro policía más, dentro de los muchos vistos en series o películas del gremio. Pero no, algo tenía este tipo que lo convirtió en videojuego de culto. Ver a alguien tan atormentado y autodestructivo, sin flojearle el dedo a la hora de impartir justicia y con una narración que desnudaba su alma nos conmovió.

En 2003, dos años más tarde, tuvimos a Payne de vuelta y con sus mismas heridas psicológicas, abatido espiritualmente y sin motivación para salir de ese oscuro mundo. La muerte de otro personaje clave tampoco le ayudó, todos sus seres queridos iban abandonando este mundo y dejando más cicatrices en su corazón.

Hasta tener el juego en mis manos no he querido ver ni leer nada que me desvelara datos importantes de la historia y su personaje. Sí, sabía que esta vez la saga abandonaba Nueva York para irse a Sao Paulo, pero poco más. Así que llegué limpio de información, mi único temor era ver por dónde había tirado Rockstar en esta tercera entrega y ver si Max se hundía aún más en el pozo o le echaba cojones al asunto.

Max Payne 3 hace algún que otro guiño a sus antecesores. El más recurrente es la canción Late Goodbye de Poets of the Fall, que Max “chapurreará” cada vez que tenga un piano de cola ante sí. También hay escenarios, como el garaje del final del primer capítulo, que guarda mucha similitud con el que vimos en Max Payne 2. La aparición del Capitán Baseball Bat Boy en algunos televisores es ya marca de la casa.

Pero el cierre de esta trilogía suelta amarras de las anteriores entregas. A pesar de iniciar como lo hicieron sus predecesores, con un flashback de lo que sucede al final de la aventura, la forma de narrarnos la historia es mediante unas omnipresentes cinemáticas, dejando atrás las viñetas estilo cómic en las que nos iban desvelando la trama. La estructura ya no está dividida en tres partes con sus propios capítulos, ahora la historia está narrada en catorce capítulos ligados entre sí (aunque los trofeos/logros sí guardan esa estructura de tres partes). Hay un cambio de actitud ante la poca fuerza de voluntad que mostraba el personaje para sobreponerse a ese oscuro mundo en el que está atrapado y lo han simbolizado con la rapada de pelo que se pega, dando así una patada a su vida anterior para coger la suficiente energía que le dé fuerzas para levantar cabeza (una metáfora de Sansón pero a la inversa). Además este rasgo físico perdurará hasta el final del juego, por lo que en todo momento nos recordará que estamos ante el resurgir de un nuevo Max. La riqueza de escenarios y sus ambientaciones también lo diferencian, aunque el escenario del viejo parque de atracciones de Max Payne 2 es rabiosamente original y totalmente alejado del resto de localizaciones.

Mis primeros pasos en el juego no fueron agradables, estaba acostumbrado al manejo del teclado y el ratón con que jugué las precuelas y la configuración predeterminada del mando no me terminaba de convencer, por lo que estaba más pendiente de saber a qué botón pulsar que a lo que tenía delante. Luego descubrí que podía personalizar la configuración del mando y la cosa ya fue suave, el problema era mío, no del juego. Tampoco ayudó los continuos parones de las cinemáticas que me iban poniendo en situación y aportando muchos datos, haciendo que su ritmo fuera lento, algo totalmente opuesto a lo esperado para un título como este. Pero esta sensación fue desvaneciéndose a partir del tercer capítulo.

La narración es muy cinematográfica y llena de flashbacks que explican cómo y por qué acaba en Brasil, da más la sensación de estar viviendo una película que estar ante un videojuego. Bien podría haber sido así su adaptación a la gran pantalla, en lugar de la cinta protagonizada en 2008 por Mark Wahlberg, de hecho creo que si hicieran una versión totalmente fiel a esta tercera entrega, tendría el éxito garantizado.

Lo poco que he echado en falta en este nuevo Max Payne ha sido esos pasajes entre ensoñación y alucinación tan originales de los dos juegos anteriores o ese toque hilarante como el que vivimos en el segundo título, cuando Gognitti estaba metido dentro de un disfraz de Capitán Baseball Bat Boy, lo que le hacía moverse torpemente. Particularmente creo que la lucha que tiene este policía, reconvertido a guardaespaldas, por salir del alcohol y pasar página de sus tormentosos pensamientos, se habría merecido un capítulo como los pasajes que mencionaba, en lugar de verlo en otra cinemática.

La trama no es simple, nada, o pocas cosas, son como parecen ser. Te engancha, aunque la variedad de personajes y conspiraciones a veces crean cierta confusión. Estoy seguro que con una segunda vuelta ganará más si cabe. En ningún momento se fuerzan historias o personajes para que cuadre todo al final. El ritmo, aún teniendo en cuenta lo que he dicho antes, es ágil. Parte del mérito es el no tener que ir buscando en armarios la munición y las armas, aunque los calmantes siguen estando ahí pero más visibles. Otro gran aspecto es lo bien ligada que está la historia personal del protagonista con la trama de la saga y el interés que despierta en nosotros.

Jugablemente el título ha ganado una barbaridad, debido en gran medida a los avances técnicos que se han dado durante estos nueve años. La variedad de movimientos son infinitamente mayores y más naturales. Deberían mejorar el control del protagonista cuando le ordenas correr, pero por lo demás sus movimientos son transmitidos correctamente. Se han incluido misiones en las que el compañero de aventuras, Passos, se encargará de pilotar helicópteros o lanchas mientras nosotros deberemos eliminar a los enemigos, lo que rompe la posible monotonía que puedan percibir algunas personas por tener que ir de un lado a otro  en solitario matando a diestro y siniestro.

Es de agradecer que se siga respetando la vida no regenerativa y sea necesario el consumo de los calmantes para reponer la salud. Lo que no entiendo es por qué han eliminado del arsenal las granadas y cócteles molotov o los bates y varas de hierro, no es que vayamos escasos de armamento, pero en alguna que otra ocasión se echan de menos.

El añadido de los retos (objetivos ajenos a la historia como lograr un número determinado de minutos en tiempo bala), que son muchos y con dificultades bien equilibradas, seguro que hará a más de uno picarse con el juego para lograrlos. También es destacable que vuelva a hacer acto de presencia el modo “Un Minuto en Nueva York”, en el que se juega contra el reloj y que estrenen “Máxima Puntuación” donde tendremos que intentar obtener el mayor número de puntos en cada misión de la historia, ambos modos bastante interesantes una vez ya te has pasado la campaña. La IA de los enemigos está bastante lograda, y siempre que puedan, intentarán flanquearte o buscarte la retaguardia.

Y qué decir del “tiempo bala”, una absoluta delicia. Es el alma mater de la saga, el primer videojuego que lo implementó y que después adoptaron otras franquicias e incluso la industria del cine. Porque señores, Matrix puede que lo popularizara, pero el invento no fue de los hermanos Wachowski, de hecho tampoco fue de Rockstar. En los noventa, algunos videoclips ya habían coqueteado con esta nueva técnica, pero es a partir Max Payne cuando empieza a tomar más protagonismo. Se ha incorporado también el seguimiento de la bala en determinadas situaciones, a lo Sniper Elite, con un resultado bastante impactante.

Y no puedo olvidarme de la banda sonora, otra vez las primeras impresiones me despistaron. Al comienzo de la historia, visitamos un club con sus típicos ritmos tecno, pero igual algo más machacones de lo que debería. El hecho es que Max se queja de esa música y esa misma impresión es la que tuve yo, lo que sospecho que el efecto era buscado. Cada capítulo transcurre en una localización diferente, ambientado con el tipo de música que escucharíamos si estuviéramos allí. Esto, junto con la gran variedad de estilos, calidad y lo bien ajustados que están los temas a las situaciones, no hacen más que corroborar el gran trabajo realizado.

Conclusión

Esta tercera entrega, muy separada en el tiempo de las anteriores, por lo que las diferencias técnicas hacen imposible compararlas, es sin duda el regreso de Max Payne por la puerta grande. Han sabido adaptarlo a las modas y gustos actuales de manera impecable, algo que a priori no debe ser nada fácil cuando tratas de poner al día una saga de culto, pero mostrando un absoluto respeto a la esencia de la franquicia. El personaje, por su propia personalidad, su bagaje y su lucha interna, lo hacen digno merecedor de ser uno de los más interesantes del panorama digital. Es un antihéroe genial, pero más que eso, creíble.

Me llena de orgullo y satisfacción haber jugado las dos primeras entregas para afrontar con perspectiva este tercer juego, pero aún más ver lo bien que lo ha hecho Rockstar con Max Payne 3 y lograr un juego tan jodidamente bueno (siento no haber podido reprimir este calificativo “tarantiniano”).

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Hay 3 comentarios
  • avatar
    Juan Linde - El 30 de mayo de 2012 a las 14:34
    #1

    Hay que quitarse el sombrero con lo que han hecho. Pocos son capaces de enseñarnos a aquel Max y terminar convenciéndonos. Bueno, más que convencernos han conseguido que MP3 sea un señor capítulo en la saga y un señor juego. Bravo.
    Añado que me parece, por lo que yo llevo, la mejor peli de acción de los últimos tiempos. Sin caer en el "kojimismo".

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    BrainCrysis - El 30 de mayo de 2012 a las 15:45
    #2

    MIerda tío, porqué habrán retrasado la versión de PC? ya sé que faltan dos días pero joder, JODEEEEER xDDD 

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    BrainCrysis - El 8 de junio de 2012 a las 18:26
    #3

    Me lo acabo de pasar y bueno, ante todo es un juegazo pero se echa en falta el anterior guionista, Sam Lake. Lástima que sea un juego de Rockstar que no de Remedy… aún así es, como bien se ha dicho en este análisis, un capítulo actualizado y digno.
    En mi opinión es un producto raro, muy bueno, pero aún así raro. ¿Qué le hago si echo de menos la novela negra?

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