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Análisis: Resistance: Burning Skies
VíCTOR GALLEGO 12 JUNIO 2012

Cuatro meses después de la llegada a nuestras tiendas de PS Vita, la nueva consola portátil de Sony recibe el primer FPS y se estrena gracias a la franquicia Resistance. En esta ocasión el juego ha sido desarrollado por Nihilistic Software (Conan, PlayStation Move Heroes) y no por Insomniac Games, quienes se ocuparon de las tres entregas anteriores.

Resistance: Burning Skies se sitúa cronológicamente entre los dos primeros juegos de la saga y nos trasladará hasta los años 50 para contarnos la historia de Tom Riley, un bombero humilde de Nueva Jersey que tras recibir una llamada de emergencia, se convierte en el protagonista de la aventura, el encargado de hacer frente al virus quimera en sus primeros días de expansión por la costa oeste de los Estados Unidos.

Hacha en mano, nuestro protagonista se abrirá paso ante los primeros peligros. El uso de la pantalla táctil delantera se integra a la perfección con el control del juego, el habitual de los FPS. Con un ligero toque en la pantalla podremos abrir puertas o recoger objetos, también y a través de una serie de iconos distribuidos por la pantalla, podremos usar el arma cuerpo a cuerpo o lanzar granadas arrastrándolas con nuestro dedo hasta el punto exacto. El sistema de control coge mucha consistencia y precisión gracias al uso de los dos joysticks analógicos de PS Vita, permitiéndonos sentir las mismas sensaciones que un mando tradicional. El joystick izquierdo nos servirá para movernos, mientras que con el derecho podremos usar la cámara, un gatillo para disparar el otro para poder usar el punto de mira. No podrían faltar los botones estándar de saltar, agacharnos o correr si pulsamos dos veces la pantalla táctil trasera o la crucera hacia abajo. También tendremos a nuestra disposición un sistema de cobertura que podremos usar accionando la cruceta para asomarnos a uno u otro lado.

Por lo general y refiriéndonos a la jugabilidad, el juego funciona a las mil maravillas y aunque pueda parecer que se trata de un sistema de control un tanto engorroso, en la práctica no lo es tanto, todo lo contrario, creo que el sistema es uno de sus puntos fuertes.

El juego por otro lado nos ofrece escenarios pasilleros, caminos prefijados con objetos colocados estratégicamente para poder poner a prueba el sistema de cobertura, aunque dado que el juego no supone ningún reto, no será algo que usemos asiduamente y pasará totalmente desapercibido. Ésto también le resta mucha importancia a la rejugabilidad del título y teniendo en cuenta que el juego no es demasiado largo (unas cinco horas el modo campaña) es un error no haber planteado el juego de otra manera, algo que pudiera sacarle mayor partido a todas las características incluidas.

Acción directa, disparos y muchas quimeras por delante a las que aniquilar. Para ello tendremos a nuestra disposición un completo arsenal de armas que iremos consiguiendo a lo largo de la aventura. Cada una de estas armas tendrá una acción secundaria que podremos utilizar si tocamos la pantalla táctil delantera. El juego siempre nos incentivará a usar este tipo de control si queremos salir sanos y salvos. Nuestro armamento también puede ser mejorado hasta en seis ocasiones, para ello tendremos que recoger una serie de objetos, unos cubos azules llamados tecnología gris, con los que podremos ampliar el alcance o capacidad de nuestras armas.

Además de la campaña para un jugador, Resistance: Burning Skies cuenta también con modo multijugador, partidas competitivas online con soporte máximo para hasta 8 jugadores. Seis mapas disponibles, todos ellos sacados de la propia campaña y tres modos de juego. Duelo, duelo por equipos y supervivencia, este último es el único modo que se aleja un poco de la tónica de siempre. Los humanos superan en número al equipo formado por quimeras, los humanos muertos pasaran al equipo contrario, el último superviviente será el ganador de la partida.

A lo largo de la partidas iremos obteniendo puntos de experiencia que nos ayudarán para ampliar nuestro nivel y su vez conseguiremos desbloquear nuevas armas y mejoras. Este arsenal lo podremos modificar antes de cada partida en tres perfiles distintos. El componente multijugador en sí no es muy profundo, le falta carisma, personalidad.

Por si fuera poco, los constantes problemas de conexión arruinan totalmente la experiencia. Estando en la sala de espera y cuando todo parecía ir bien encaminado, de pronto vemos como hemos perdido la conexión con la partida, ocho de cada diez partidas se van al garete y no consiguen llegar a buen puerto, al menos en nuestro caso personal.

El juego gráficamente está muy por debajo del potencial que ha demostrado tener la nueva consola portátil de Sony, está incluso más cerca de PSP que de PS Vita. Todo tiene un aspecto bastante descuidado, texturas, modelados y efectos muy irregulares, problemas de popping, pequeñas ralentizaciones y unos dientes de sierra como cuchillos jamoneros, impropio totalmente de un juego al que se le exigía calidad, ser un referente del género.

La banda sonora es bastante correcta y aceptable, melodías que se entonan a la perfección y en el momento adecuado. Como ya nos tienen acostumbrados en Sony, el juego nos ha llegado totalmente doblado al castellano. En cambio, los efectos de sonido dejan mucho que desear, como las armas que no son todo lo “creíble” que cabria esperar. En algunas ocasiones nos hemos topado con pequeños problemas en el audio, disparos que se escuchan tarde o lo más preocupante, momentos en los que el juego se queda totalmente silenciado.

Conclusión

La primera incursión de la saga Resistance en PS Vita no ha sido muy satisfactoria, nos ha dejado una sensación un tanto agridulce, se le ven demasiadas carencias, todo tiene un aspecto muy descuidado. La corta duración de la campaña, un modo multijugador muy escaso con problemas de conexión incluidos. Resistance: Burning Skies se ha quedado muy lejos de ser el juego que todos esperábamos, nos gustaría pensar que todo viene precedido por las prisas. Tal vez los fans incondicionales encuentren algún tipo de incentivo en el título, todos los demás deberían mirar hacia otro lado.

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