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Análisis: The Witcher 2: Assassins of Kings (Enhanced Edition)
XIMO GóMEZ DE MEMBRILLERA 7 MAYO 2012

Casi un año después de su aclamado estreno en PC, The Witcher 2: Assassins of Kings llega por fin a Xbox 360, en su Enhanced Edition (edición mejorada, que incorpora misiones, elementos y características que no se encontraban de inicio en la original), para hacer las delicias de los usuarios de dicha plataforma. Sin duda, la espera ha merecido la pena, y es que los polacos de CD Projekt han puesto verdadero esmero en realizar un port que no desluzca ni un ápice las aventuras del carismático Geralt de Rivia.

Por si acaso todavía hay alguien por ahí que no sabe de quién hablamos, Geralt de Rivia (o el Lobo Blanco) es un brujo (witcher, en inglés), un ser mutado artificialmente con el único propósito de dotarlo de las habilidades necesarias para dar caza a los monstruos que acechan en el mundo de fantasía medieval creado por el escritor polaco Andrzej Sapkowski. Así, Geralt tiene reflejos y agilidad sobrehumanos y es capaz de tolerar pociones potenciadoras que matarían a cualquier persona normal debido a su alto índice de toxicidad. Además, puede realizar “señales” o “signos”, una especie de magia muy básica (comparada con la que puedan invocar magos o hechiceros, claro está) y muy enfocada al combate.

Todas estas habilidades han sido implementadas de forma inteligente en el juego; por un lado siendo la base del árbol de desarrollo del personaje y, por otro, conformando un sistema de combate muy completo que, en los niveles de dificultad más elevados, obliga al jugador a utilizar con astucia las capacidades que tenga disponibles en ese momento si quiere sobrevivir.

El mencionado árbol que permite desarrollar las distintas aptitudes de Geralt y adaptar al personaje a nuestro estilo de lucha tiene tres ramificaciones principales, a saber: la espada, las señales o signos y la alquimia. De este modo, el jugador deberá asignar los consabidos puntos de experiencia (uno por cada nivel alcanzado hasta un máximo de 35) en cada uno de los tres ramales referidos, al objeto de obtener nuevas habilidades o mejorar las ya existentes. En cualquier caso, es importante tener en cuenta que no hay puntos suficientes para dominar los tres caminos (ni tan siquiera dos) y que las habilidades más poderosas se encuentran al final de cada uno de ellos, por lo que el jugador deberá decidir si prefiere dominar uno a la perfección, ser bastante ducho en dos o tener conocimientos generales de los tres.

Mientras que los pilares relativos a las señales y la espada no entrañan nada realmente novedoso, estando ambos orientados al momento mismo del combate (tanto en su aspecto ofensivo como en el defensivo), el de la alquimia incorpora sin embargo un interesante componente estratégico. En efecto, esta habilidad permite a Geralt crear pociones (que puede ingerir para causar efectos beneficiosos, regeneración de vitalidad o de la energía necesaria para realizar las señales, visión nocturna, etc.), aceites (que puede aplicar al filo de cualquiera de sus dos armas principales, de las que hablaremos más adelante, para, por ejemplo, potenciar el daño a determinados enemigos o causar hemorragias o envenenamientos) y bombas de todo tipo. Para la elaboración de cualquiera de estos elementos, Geralt necesitará ir recolectando distintos componentes tanto de las plantas diseminadas por los escenarios como de los enemigos abatidos. Además, es necesario que entre en estado de meditación, algo que no puede hacer en mitad de una pelea. Por esto mismo resulta esencial decidir en cada momento que pociones tomar (en función del número y tipo de enemigos) y que aceites y bombas tener en el inventario.

Todas estas habilidades y recursos alcanzan su máxima expresión, como no puede ser de otro modo, al combinarse durante los combates. Como ya se ha indicado, estos pueden resultar muy exigentes (sobre todo en el nivel “oscuro”), especialmente si no se afrontan con cuidado e inteligencia. A lo primero que deberemos acostumbrarnos es a elegir el arma adecuada para cada situación, puesto que Geralt, al igual que en las novelas, va equipado con dos espadas, una de acero para los humanoides (incluidos elfos y enanos) y otra de plata para los monstruos. Aunque en lo referente a la mecánica de combate el planteamiento es sencillo, con un botón para los golpes rápidos pero no demasiado fuertes y otro para los lentos pero poderosos, además de la posibilidad de esquivar y bloquear ataques, los elementos descritos con anterioridad, así como la posibilidad de obtener y colocar un amplio elenco de trampas, ofrecen profundidad de sobra para que combatir siempre resulte entretenido y satisfactorio. Beber la poción adecuada, aplicar el aceite más eficaz y saber que señal invocar o cuando atacar, esquivar e incluso correr, es fundamental para salir victorioso.

Si la implementación de todas las capacidades del Geralt de las novelas ha sido sobresaliente, la del carácter del personaje y del mundo que le rodea es de matrícula de honor. CD Projekt ha sabido dar continuidad a las aventuras del Brujo sin sacrificar ninguno de los elementos que han hecho tan atractivo al personaje y a sus aventuras. En este sentido, el juego rezuma madurez y realismo, tanto desde el punto de vista argumental como en el tratamiento de los personajes y sus motivaciones. Geralt y el resto de actores son tan grises como el mundo en el que habitan. Es cierto que, metidos en la piel del Brujo, seremos capaces de tomar decisiones que afecten de forma implacable el devenir de los acontecimientos, pero nunca podremos convertir a Geralt en quien no es; cualquier decisión que tomemos podrá justificarse perfectamente si consideramos la forma de ser del protagonista y cuanto acaece a lo largo de la aventura, lo que otorga tanto al argumento como al personaje una coherencia pocas veces vista en juegos de este tipo. Igualmente, Geralt deberá aceptar trabajos, en su faceta de cazador de monstruos, que le supongan los ingresos necesarios para adquirir equipo y suministros. El dinero nunca le sobrará.

Las decisiones y sus impactos merecen mención especial, porque es lo que convierten al título en algo realmente memorable. Actos aparentemente cargados de nobleza pero llevados a cabo de forma irreflexiva pueden acarrear consecuencias devastadoras, y la conciencia de cada uno deberá cargar con ello. Además, en un momento dado el jugador deberá tomar una decisión que afectará de forma drástica el punto de vista desde el cual vivirá la historia, cambiando la trama principal y las misiones secundarias hasta tal extremo que prácticamente obliga a volver a jugarlo para poder tener así una idea completa de lo que ha ocurrido.

El apartado técnico también es para quitarse el sombrero. Claro está que no se llega, en lo visual, a las cotas alcanzadas en PC, ni de lejos, pero el equipo de CD Projekt ha hecho un trabajo colosal, hasta el punto de que es de los juegos visualmente más impactantes desarrollados para Xbox 360 hasta la fecha. El nivel de detalle es abrumador y las texturas son excelentes. Es cierto que hay algo de tearing en momentos puntuales, pero esto no desluce apenas el resultado general. En al aspecto sonoro destaca una espectacular banda sonora y notables efectos de sonido, además del cuidado trabajo de doblaje (solo al inglés, lamentablemente). Indicar también que es uno de esos juegos que requieren de instalación en el disco duro de la consola para un rendimiento óptimo.

Conclusión

The Witcher 2 no es un juego al uso. Su puesta en escena es arriesgada, por su crudeza y complejidad, pero ha sido precisamente esa capacidad de asumir riesgos lo que ha llevado a CD Projekt ha realizar un juego que se eleva y se eleva hasta colocarse a la altura de otros titanes en el Olimpo del género. Todos sus componentes se entremezclan a la perfección para crear una obra capaz de satisfacer, merced a sus distintos niveles de dificultad, tanto al jugador ansioso de retos como al que simplemente busca emocionarse con una aventura madura, rica en matices y sobresaliente a nivel técnico. Poco importa no haber jugado al primer The Witcher o no haber leído ninguna de las novelas de Sapkowski, el juego es totalmente independiente a nivel argumental. Eso sí, en cuanto lo terminen, muchos correrán a la librería más cercana para poder seguir disfrutando de las peripecias del Lobo Blanco.

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Hay 3 comentarios
  • avatar
    Adrián J. Gálvez - El 7 de mayo de 2012 a las 18:34
    #1

    Lo estoy jugando ahora y me está pareciendo un juegazo. No tuve la suerte de probar el primero, así que soy profano en las historias de Geralt xD.

    La verdad es que gráficamente está bastante bien. El único pero que le pongo es que tiene bastante popping, y si juegas a una resolución mayor de 720p (1080p en mi caso) la ausencia de v-sync es manifiesta. Si ponéis la consola a 720p se reduce mucho, casi apenas se nota y se puede jugar en condiciones.

  • avatar
    Ximo Gómez de Membrillera - El 9 de mayo de 2012 a las 18:01
    #2

    ¿Has probado instalándolo? Lo digo porque la diferencia con la carga de texturas y el tearing es brutal…

  • avatar
    Adrián J. Gálvez - El 10 de mayo de 2012 a las 0:37
    #3

    Sí sí, lo tengo instalado. Y menos mal…

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